domingo, 14 de agosto de 2011

LAVANDA VIENE EN AYUDA DE IGNEÓN: YO SOY LAVANDA, LA ESENCIA ESENCIAL DE LA SANACIÓN MÁS PROFUNDA, LA SANACIÓN DEL ALMA HUMANA

 

….Ven a verme todas las veces que lo desees. Rodéate de la planta que me representa en la mayor medida que puedas. Profundiza en la esencia que yo soy y tendrás un bellísimo contacto con la esencia del masculino que tantos anhelas y que yo conozco tan bien

lavandas en florRowina: Querida Lavanda, ayer me dijiste estas palabras a mí, pero sé que también le vienen bien a Igneón, quien necesita urgentemente conectarse con la esencia verdadera del masculino que tanto anhela, para poderla encarnar aquí con todas sus capacidades divinas manifiestas en la vida de 3D donde ambos habitamos ahora.

Él no quiere seguir viviendo nunca más esa vida mediocre que ha vivido por ser boicoteado por su propio masculino interior, a quien, como me pasaba a mí, le cuesta perdonar.

Te veo en el ojo de mi corazón, moviendo tus bellas flores al viento suave de primavera, sé que estás llamando así mi atención para que mi bello compañero te contacte y se beneficie de tu capacidad sanadora, que es enorme, como he podido comprobar yo misma.

Gracias, una vez más, por ayudarnos tanto a sanarnos y a manifestarnos aquí y ahora con todo nuestro esplendor divino, manifestado en nuestra vida humana de 3D.

Igneón empieza a recibirla, estaba reticente, pues no quería saber demasiado de la 5D…

Lavanda: Querido mío, te siento tan descreído con todos nosotros en la 5D… Sé que tienes mucha razón para estarlo, pero también sé que quedarte ahí no te ayudará en nada; en nada. ¿Qué tal si vamos a dar una vuelta por el prado interminable de lavanda que se despliega ante ti? Ven, acompáñame, y déjate cautivar por su perfume, su color y su forma, tan atrapante y cautivante.

Yo soy Lavanda, la esencia esencial de la sanación más profunda, la sanación del alma humana. Tu parte masculina ha sido tu principal enemigo, o más bien, tu principal contra, quien más escollos ha puesto en tu andar de vidas enteras.

Ésta, la vida que ahora transitas, no se escapó de su ataque, y no voy a ahondar en ello, pues bien sabes lo que has padecido desde tu tiernísima infancia. No vale la pena quedarse nunca en el pasado, porque no te permite vivir las opciones del presente –aunque reconozco que tu presente tampoco se ve –a primera vista- prometedor en tu vida actual. Vamos, sigamos caminando un tramo en silencio, atravesando las onduladas colinas cubiertas por mi esencia esencial hecha planta en flor.

Ah; el perdón, qué bello regalo de la Madre Amor. Intuyes que me estoy refiriendo a tu porción masculina de tu esencia, la que te cuesta perdonar y a la que quisieras ver ardiendo, para que se le queme todo el desvío que sostiene como verdadero. Te comprendo con mi corazón, pero no comparto esa postura de tu parte (a Igneón, como a mí, le costaba perdonar a esta parte masculina interior, por todas las trabas que le ha puesto en su vida, haciéndole vivir una vida mediocre, cuando tiene una capacidad evidente en muchas áreas, haciéndole perder muchas oportunidades de conseguir manifestar una vida mejor. Esta mañana me decía que quería verle ardiendo).

Igneón, ya has alcanzado un estado de conciencia que te sostiene en el femenino crístico. Un ser en esas condiciones no puede albergar el deseo de castigo; un ser en tu estado de conciencia ya está listo para perdonar hasta lo más doloroso e injusto. Has sabido perdonar muchísimas situaciones que te produjeron mucho dolor; sin embargo, no logras perdonar a la parte masculina de tu esencia, esa que te ha dado el mayor tormento de todos los que has padecido y vivido hasta ahora. Vamos, Igneón, ábrete más de corazón para que finalmente el perdón fluya derechito hacia esa parte más elevada de tu ser, la que se desvió tanto desde hace mucho tiempo.

Te propongo algo; ¿qué te parece si dejo de hablarte y me acompañas en silencio a caminar por estos campos floridos? Respira el aroma; deja que los pies te lleven entre mis plantas; permítete acompañar el paso con mi esencia envolviéndote sutil y fuertemente a la vez. Ven, vamos.

(La verdad es que ya me estaba fastidiando con todo ese monólogo de su parte. Mejor así, en silencio, para que pueda dejarme embeber por su esencia y su aroma, coronado por el azul del cielo)

Un ratito después….

Igneón: Me siento menos agresivo, algo más abierto y predispuesto. Lavanda, dale, decíme lo que estás esperando decirme.

Lavanda: Sí, te siento un poquito menos combativo. Igneón, yo no soy tu enemigo; ninguna de las esencias esenciales de este jardín florido lo es. Venimos ante ti para sanarte, para ayudarte a que remontes vuelo y te quites esa pátina vetusta y gris que te cubre por completo en el día de hoy (nuestro solecito hoy tenía un semblante gris).

¿Te has fijado en el hermoso sol que entra por las ventanas de tu hogar? Es un día frío de invierno, y aunque las cenizas lo cubren todo, allá, arriba, hay bellos manchones de un cielo azul tan azul como mis flores de lavanda. Déjate conducir por esa imagen, permítete elevarte por sobre la desazón que te gobierna actualmente. ¡Eso, así!; aligérate y entrégale todo tu pesar, tu dolor, tu “mala estrella” a la Madre Amor.

Recuerda, Igneón, que esa “mala estrella” no es tuya, nunca lo fue; nunca lo será. Es la apariencia que toma tu experiencia ante tantos traspiés que tu parte masculina elevada, la de tu propia esencia, te ha impuesto, como modo de probarte hasta dónde eres capaz de soportarlo y de superarlo. Eso ya es historia.

Te lo puedo asegurar, porque se está llevando a cabo un juicio a las partes masculinas de las esencias que han obrado lejos del amor y no se han dejado guiar por la parte femenina de ellas. Es así como ha de ser: el femenino orienta y el masculino actúa la guía del sentir de su parte femenina.

Ahora, al estar todas esas partes en juicio, sin posibilidades de seguir dañando a sus expresiones en la Tierra de 3D, la “mala estrella” se convierte en “buena estrella”, que es lo que la bendita Madre Amor ha dispuesto para todas sus hijas y todos sus hijos, no importa el nivel de conciencia en el que se encuentren; da igual que sea en la más densa –la 3D- como en la más elevada; para ella no existe tal posibilidad de la “mala estrella”.

Sigue viendo el cielo iluminado de ese azul profundo, de ése azul lavanda. Ese cielo es tu cielo interior, es tu inmaculado color que te asegura la experiencia magnífica de la vida, experiencia en dignidad plena y profundo sentir. ¿Notas cómo te vas sintiendo más ligero, más alegre, más tú mismo otra vez?

Igneón: La verdad, tengo que confesarlo, es que me has ayudado a salir de donde estaba. Tu sola mención del azul y del día soleado obró maravillas en mí. Te lo agradezco muchísimo, Lavanda.

Sí, quiero empezar a vivir mi “buena estrella”; sé que me lo merezco y que he hecho muchísimo de mi parte para que así sea. Ahora quiero verla manifestada en mi vida cotidiana; es lo único que busco, vivir dignamente en esta 3D de Tierra.

Lavanda: Para eso, querido mío, déjate conducir por mi aroma profundo, mi color profundo, mi forma redondeada y femenina. Ven, Igneón, ven. No es necesario que tengas la planta de lavanda en tu mano, no. Sencillamente asóciate a mí y déjate inundar por mí, es todo lo que te invito a experimentar. En cada respiración, déjate ir más profundo, déjame llegar más hondo, y sentirás el cambio casi en un parpadear. ¿Me lo permites?

Igneón: ¡Claro que sí, mi muy traviesa Lavanda! (Me dejo conducir por ella).

Después de esta maravillosa charla, donde he visto a Igneón ir cambiando su ánimo y su energía según iba hablando y sintiendo a la lavanda, nos hemos ido a dar un paseo al lago, dejándonos acariciar por el bello sol de invierno. Luego, nos hemos preparado un té de lavanda, y ahora estamos a punto de degustarlo…¡Qué rico está!

Os invitamos a poner lavanda en vuestras vidas, la esencia sanadora del alma humana, os invitamos a asociaros a ella en conciencia, pues en verdad opera maravillas en todo aquel que se abre a ella, aligerándole de las pesadumbres pasadas.

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OTRAS COSITAS SOBRE LA LAVANDA

La lavanda es un desinfectante y antiinflamatorio natural. Su exquisito aroma relaja y alivia el dolor de cabeza colocándola en bolsitas debajo de la almohada; además alivia la congestión nasal. Es un antipolillas natural.

SECAR FLORES DE LAVANDA

Recolectarlas al mediodía o después de un día soleado; nunca a la mañana o después de llover, el capullo debe estar abierto.

Atarlas y colgarlas boca abajo en posición vertical.

Eliminar las hojas de abajo y las dañadas.

Colgarlas en un lugar oscuro y ventilado.

El secado lleva tres semanas. Una vez seca necesitan una mano de laca.

Con ellas podrás llevar el color de los campos de lavanda y la sanación profunda a tu hogar.

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