miércoles, 8 de junio de 2011

DANA, LA DAMA DE STONEHENGE: ESTAMOS AQUÍ PARA AYUDARLES A DAR EL PASO HACIA LA FORMA DE VIDA MATERNAL

 

En la madrugada del 5 de junio, Igneón se despertó y percibió junto a su lado de la cama a una mujer celta, muy dulce y amorosa, muy femenina, vestida de blanco, con una especie de túnica que le llegaba hasta los pies, atada con un cordel. Le miraba atentamente.

Justo cuando me lo estaba diciendo, Claudio, con quien yo hablaba en ese momento por msn, me decía:

Hoy me sonó Stonehenge, algo sucede allá…

Diosa DanaYo sentí que esa mujer que Igneón había visto se llamaba Dana y era un ser muy importante para la cultura Druida.

Minutos antes de todo eso, yo había visto a mi Abuelo Arloán delante de mí, abriendo su Libro de la Sabiduría de la Diosa y apuntando hacia una página. En esa página estaba la sabiduría para saber vivir mejor estos momentos de transición, de una forma paternal de vida, a una maternal.

Igneón sintió que Arloán y Dana estaban muy relacionados, como así nos lo confirmó ella misma.

Dana es la Dama de los Dólmenes, es la Custodia del complejo de Stonehenge.

Igneón la vio por primera vez en su ojo interno, en julio del 2009:

‘Tengo ante mí ojo interno la imagen de una doncella, de una sacerdotisa vestida de blanco de los hombros hasta los pies. Está ubicada en un sector de la estructura megalítica de Stonehenge; es la guardiana de ese espacio.
Hay un rayo de sol que atraviesa especialmente esa alineación de menhires, ubicados estratégicamente. Ella está a la izquierda de esa línea de luz, sosteniendo en ese espacio la energía del lugar. Es la guardiana de la energía de ese lugar’.

Dana e Igneón han estado muy relacionados, y ahora ella regresa a su vida, porque el momento de vivir su ser solar, desde su parte más materna y dulcificada, ha llegado para él.

Dana: Hola, hermano. ¡Cuánto esperé este momento de volvernos a encontrar! Ya te habías acercado a mí, pero aún te faltaba ser abrazado por el Amor, para que la escoria que sostenías entonces, se separara profundamente de ti. Ahora, mucho más asentado en quien eres, en la verdad que encarnas, es posible para mí llegar a ti.

También he podido llegar ahora hasta ti gracias a la ayuda inestimable de Naturaleza, de la mano de la chimenea Puyehue, esa hermosa doncella tierra-fuego que ha aportado su don para que finalmente la Verdad-Amor se insuflara en la conciencia consciente de Tierra y su humanidad despierta.

Eres un soporte muy estimado en el mundo druida, ya que el sol que encarnas es nuestra guía máxima, la guía del camino celta que ilumina la vía amorosa de la Diosa Madre, la Madre Divina.

Cuando me presenté ante ti por primera vez, me viste a un lado de Stonehenge. Esa rueda megalítica –hoy recreada- no ha sido un sitio de culto y adoración, como muchos creen, sino un calendario duradero del paso de Sol por la vida de nuestro pueblo. El haz de luz que lo atravesaba en ciertas ocasiones (en el solsticio de verano), nos indicaba un renacer y nos alentaba a seguir la senda de la Diosa, la senda del Amor.

Anoche he vuelto a tu lecho, como tanto otras veces he hecho durante tu devenir humano por Tierra, en otros tiempos de conciencia. Esta vez he vuelto para ayudarte a recordar (hoy la Madre me ha dicho sobre esto: ‘ha llegado el momento de estrechar lazos conmigo, contigo misma y con los seres que guardan mi Sagrado Legado Materno, en este caso tu Abuelo y Dana. Con Dana has tenido menos contacto consciente, ella en realidad, ha aparecido en vuestras vidas, para ayudar a Igneón a reconectarse con su aspecto más maternal, con su sol interior maternizado y dulcificado.’).

Recordar la esencia madre que vibra en tu interior y en el interior de cada ser creado a su imagen y semejanza. Es esa identidad olvidada –la esencia madre- la que ahora toca despertar en el humano comprometido con la Verdad de la Gran Madre.

La Madre ha dado su bendición para que todas y todos los que la hemos acompañado en el derrotero de las Eras, ahora, en este presente, nos unamos para traerla nuevamente a la conciencia consciente de la propia Tierra y a la de todas sus conciencia despiertas asociadas.

Vengo a decirte que no esperen acontecimientos externos que indiquen algún cambio “milagroso”; no. El único cambio notable que vendrá, será desde el interior de cada ser que despierte a la única Verdad, la que la Madre es.

Volcanas, mareas, vientos, lluvias, sismos y estallidos solares no son más que las consecuencias de este movimiento de conciencia que ya se está asentando en las primeras conciencias despiertas que sienten la Verdad fluir en su interior, Verdad que les indica poner fuera lo que ya sostienen dentro; es decir, Ser quienes son, ya sin tapujos, máscaras ni ocultamientos.

Sean, participen, manifiéstense como lo que son hoy, como lo que han ganado por propio derecho de conciencia: ser los seres únicos, irrepetibles e infinitamente creativos que llevan en sí mismos las claves para darle la vuelta al galimatías mental en que han convertido a su mundo tecnológico, mentiroso, y falso hasta el tuétano.

He venido para recordarte a ti, y a quienes quieran escucharte, que ya estamos contigo y con ustedes todas aquellas doncellas y caballeros que nos hemos rendido indisolublemente y sin vuelta atrás a la conciencia máxima que es la Diosa Madre, creadora de todo lo que es. Somos nosotras y nosotros quienes nos ofrecemos ahora para acompañarles en este proceso que ya advierten muy amenazante y desconfiado para la mente: el paso hacia el mundo del corazón, de la vida maternal, dándole fin a la experiencia paternalista que los ha llevado al borde de la extinción masiva.

Es tiempo de movimientos suaves, de avanzar cautos, pero sin vuelta atrás. Verán a su alrededor recrudecer la violencia y la sin razón, para luego verla también disiparse como la bruma de invierno por efecto del sol que ilumina la Verdad. Sean fieles a su interior, a su instinto que bien sabe conducirles por este estrecho desfiladero entre dejar lo viejo y abrazar lo nuevo.

Es tiempo de cambios profundos, de la vuelta de la Diosa y de abrazar la Vida por lo que en verdad es y no por lo que ustedes se han empeñado en “forzarla” a que sea; lo que desean que sea, y no lo que en verdad la Vida es: una oportunidad constante de crecimiento, en el Amor, en la Verdad y con total dirección hacia la vida comunitaria de corazón, la vida verdadera que yo custodio.

Rowina: Igneón ha sentido que tú estás relacionada con Arlóan. Yo he visto que él abrió su libro, indicándome una página donde se hablaba de la sabiduría con que hay que caminar el estrecho desfiladero de transición de la conciencia paternalista a la conciencia maternal. ¿En qué estáis relacionados él y tú?

Dana: Tu abuelo, Rowina, es un referente de la memoria materna, de la clara unión entre sentir y actuar. Es quien me ayuda a darle movimiento al sentir fluido que yo encarno, sentir que me gusta pintarlo con la sabiduría terrestre druida.

Rowina: ¿Quién eres tú, realmente?

Dana: Con tu abuelo conformo la unidad de conciencia para Tierra, asociada con la memoria de la Diosa. Soy la encarnación consciente de Ella, afincada en una vibración que da la mano a quien quiere traspasar el desfiladero de lo paternal a lo maternal. Soy el femenino que sostiene la memoria del regreso a Casa.

(Ella representa la memoria de la máxima conciencia maternal alcanzada en la humanidad más cercana a nuestro presente, la etapa Druida de la humanidad, etapa de la historia humana en la que la Gran Diosa y la naturaleza que la representa, eran el centro de la Vida)

Rowina: Querida Dana, a un nivel siento que mi corazón se ha expandido desde ayer, gracias a la ayuda de naturaleza, a través de la hermana volcana chilena, siento un amor maternal hasta ahora desconocido por mí, como un profundo sosiego, pero a otro nivel me siento confundida, porque sé que este paso que estamos llamados a dar, va a ser muy desafiante incluso para los que llevamos tiempo abrazando la conciencia materna.

Gracias por venir, junto a otras damas y caballeros, rendidas y rendidos sin vuelta atrás a la Gran Madre, para ayudarnos a volver a Casa, a la Vida Maternal, de donde salimos.

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LAS MUJERES CELTAS: JAMÁS PIERDAS LA DIGNIDAD DE SER MUJER

Los celtas se extendieron desde Galicia, hasta Noruega, y comprendían a los galos, los germanos, los nórdicos, y varias otras tribus que nacieron de la misma raíz cultural, por lo tanto, si tus ancestros provienen de alguno de esos lugares, seguramente en tu sangre corre el espíritu de esta cultura masacrada por el cristianismo y que sin embargo, a pesar de esto.......sigue viva.
Las mujeres de origen Celta eran criadas tan libremente como los hombres. A ellas les era dado el derecho de elegir sus compañeros y nunca podrían ser forzadas a una relación que no querían. Eran enseñadas a trabajar para que pudieran garantizar su sustento, eran excelentes amantes, amas de casas y madres.

Desde pequeñas aprendían el manejo de las armas para estar preparadas para defenderse ante cualquier enemigo, ya fuera animal o humano.

Eran especialmente coquetas, se maquillaban con una hierba llamada "ruan" y con jugo de bayas. Tenían un excelente sentido del gusto y de la belleza. Usaban adornos y cosían campanillas en sus ropas para llamar la atención, cuidaban su cabello y lo trenzaban de formas diversas.
La primera lección era: “Ama a tu hombre y síguelo, pero solamente si ambos representan el uno para el otro lo que la Diosa Madre enseñó: Amor, compañerismo y amistad”
¡Jamás permitas que ningún hombre te esclavice: naciste libre para amar, y no para ser esclava!
¡Jamás permitas que tu corazón sufra en nombre del amor. Amar es un acto de felicidad! ¿por qué sufrir?
¡Jamás permitas que tus ojos derramen lágrimas por alguien que nunca te hará sonreir!
¡Jamás permitas que el uso de tu cuerpo sea cercenado. Tu cuerpo es la morada del espíritu. ¿por qué mantenerlo aprisionado?
¡Jamás te permitas estar horas esperando alguien que nunca vendrá, aunque te lo haya prometido!
¡Jamás permitas que tu nombre sea pronunciado en vano por un hombre cuyo nombre ni siquiera sabes!
¡Jamás permitas que tu tiempo sea desperdiciado con alguien que nunca tendrá tiempo para ti!
¡Jamás permitas oír gritos en tus oídos. ¡El Amor es lo único que puede hablar más alto!
¡Jamás permitas que pasiones desenfrenadas te lleven de un mundo real para otro que nunca existió!
¡Jamás permitas que otros sueños se mezclen a los tuyos, volviéndolos una gran pesadilla!
¡Jamás creas que alguien pueda volver cuando nunca estuvo presente!
¡Jamás permitas vivir en la dependencia de un hombre como si hubieras nacido inválida!
¡Jamás te pongas linda y maravillosa a fin de esperar un hombre que no tendrá ojos para admirarte!
¡Jamás permitas que tus pies caminen en dirección de un hombre que solo vive huyendo de ti!
¡Jamás permitas que el dolor, la tristeza, la soledad, el odio, el resentimiento, los celos, el remordimiento y todo aquello que pueda sacar el brillo de tus ojos, te dominen, haciendo enfriar la fuerza que existe dentro de ti!
Y, sobre todo, jamás permitas perder la dignidad de ser... MUJER
Sigue las indicaciones de los celtas y ten una vida más digna.
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La mujer ocupa un lugar de gran importancia en el mundo celta hasta tal punto que dioses y héroes reciben, en muchas ocasiones, el nombre materno. Madres, esposas, hermanas, amigas y amantes, también sabían luchar en la batalla; entendían de leyes, dirigían hogares, trabajan el campo, se experimentaban en la lucha; conocían las ciencias de la magia, la poesía y la escritura.

Su situación era de igual a igual, respecto al hombre, en la sociedad celta, una característica que recuerda mucho a la posición de la mujer en el antiguo Egipto, muy similar al caso de las mujeres celtas.

Se confiaba mucho en sus conocimientos del mundo natural, con independencia de la indiscutible sabiduría druídica; no tenían tabúes en el campo de la sexualidad y defendían a sangre y fuego a su pueblo en caso de ser atacados por algún enemigo.

La multiplicidad de diosas que cuenta el mundo celta demuestra la importancia de la mujer en su sociedad, sin robarle la suya a los varones.

En el caso del origen de los Tuatha Dè Dannae, se les conoce como los hijos de la diosa DANA. En todas las cultura precélticas indoeuropeas el papel de las diosas-madre fue básico. Las primeras diosas madre simbolizaron la fuerza de la tierra para cubrir las necesidades de los seres humanos; concedía fertilidad, acompañaban a los hombres en su soledad, les sanaban en caso de mala salud.
Los celtas conservaron, pese a su arrolladora masculinidad y una organización básicamente patriarcal, una indiscutible devoción hacia Dana, la dama de los dólmenes, como madre de todos los dioses. Los relatos populares la consideran como reina de las hadas, de los enanos o korrigans, a cuyo cuidado estaban confiadas enormes riquezas subterráneas. La consideraban, en resumen, la gran regidora de un inframundo misterioso y, en ocasiones, hasta mortal. Hay quien dice que era esa anciana de aspecto terrible, hechicera implacable pero también bienhechora que no desdeñaba echar una mano a quienes lo necesitaban, si demostraban que tenían buen corazón.

La Diosa Madre pasó a llamarse, tras la cristianización, Santa Ana, la madre de la Virgen María (¡que herejía!), manteniendo su antiguo prestigio como diosa de la fertilidad, y protectora bajo los auspicios de la luna. Los gaélicos la bautizaron con los nombres de Brigantia y Gwen.

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