viernes, 10 de diciembre de 2010

MI MARAVILLOSA EXPERIENCIA DE LO QUE SIGNIFICA EL APOYO DE LA FAMILIA PLEYADIANA, LA VERDADERA FAMILIA, LA SOLIDARIDAD PLEYADIANA

Ayer, de la mano de Cristóbal, me fui a la estrella Mérope, en Pléyades. Me sentí en un campo rodeada de muchos nomeolvides, mecidos por el viento, que es la flor que simboliza a la Raza Blanca pleyadiana. Sabía que era necesario que concienciara algo relacionado con lo que supone el apoyo de familia ingelsla familia verdadera, la familia espiritual. Esa es la energía que pulsa la Raza Blanca pleyadiana: el apoyo de la familia total e incondicional, estés donde estés.

Cristóbal: Rowina, sintonízate con la Flor de Mérope y dime qué sientes.

Rowina: Sutileza, todas unidas en un firme apoyo, sin imponer nada, pero conformando una red de apoyo en la que te sientes respaldada. Se llama nomeolvides porque es necesario no olvidarse de la Familia Verdadera, aquella que nos apoya verdaderamente en total respaldo por la Verdad Amor que cada uno representa en su tinte único (siento que el apoyo de la familia va más allá de que seas o no de esa raza, todas las razas, conforman una unidad, una familia en misión de apoyo a los pleyadianos que vuelven a recordar quienes son).

De pronto siento que alguien se acerca a nosotros, es una muchacha vestida de color azulado, del mismo color de la flor nomeolvides, tipo’ La Casa de la Pradera de la Familia Ingals’, va también con un gorrito como los que llevaba Laura Ingals, de aquella famosa serie de TV. Llega hasta nosotros y dice ¡Bienvenidos! ¿Me seguís? (yo me quedé boquiabierta con esta chiquilla, vestida así). Cristóbal, con un gesto, me invitó a seguirla. Ella va delante de nosotros saltando feliz (y me dije, enfin Rowi, sin mente por favor) Siento la calidez que emana Cristóbal detrás de mí, siento su apoyo. Él me decía antes, que venía a darme solidez, una base firme en la que apoyarme y así lo siento, así que, me dejo guiar por él. Él me transmite confianza.

Vamos los tres en fila, la saltarina muchacha delante, yo detrás de ella y Cristóbal cerrando la comitiva. Llegamos hasta la casa de la familia de la chica, quien dice, ¡ya estamos aquíiiii! ¡ya hemos llegadooooo! ¡traigo a la Princesa y a su acompañanteeeee! Lo dice cantando y muy alegre, se la nota feliz, es como si no la faltara nada, como si el apoyo que siente de su familia, la ayudara a estar así de resplandeciente, porque la acoge sin juzgarla, ni intentar moldearla.

Se nota una gran felicidad, radiante, en aquella casa, que se desprende de cada objeto y que en seguida te hace sentir en casa.

Viene una mujer, siento que es la madre, siento que se llama Lini, llega muy sonriente, haciéndonos sentirnos acogidos, nos da un cálido abrazo y nos hace entrar a un patio interior descubierto. Allí hay una ferviente actividad. Lo que destaca es que a todos se les ve resplandecientes, felices. Se nota que el apoyo familiar les nutre y ayuda a manifestarse cada uno con lo que trae para manifestar.

Lini: Querida Princesa, sé que estás en un momento muy especial de tu vida en la 3D, has conseguido salir del olvido, recordando que eres una bella hija de Pléyades, y estás ayudando a traer el recuerdo , a la Perla Pleyadiana y a su humanidad, que va saliendo del letargo del olvido,

de quienes conformamos las razas que dan la unidad sintiente de Pléyades.

Pléyades, independientemente de estar conformada por varias razas, se mueve en unidad de apoyo total por cada uno de sus hijos que las recuerdan y empiezan a pulsar su Verdad/ Amor. Ese es tu caso, bella Princesa, digna hija de la Raza Roja. También es el caso de tu compañero Igneón, amado ser, digno representante de la sabiduría ancestral pleyadiana de la Raza Violeta.

Por favor, toma asiento y embébete de la felicidad de mi casa, que es también la tuya.

Rowina: Gracias Lini, se siente uno muy bien en tu hogar (veo que se acerca el padre de esa familia).

Pinus, su esposo: Bienvenida a este hogar pleyadiano, querida Rowina. Queremos mostrarte, que sientas, este despliegue de tantos seres, todos hermanados bajo un mismo techo, bajo una misma guía, sintiéndose acompañados y bellamente apoyados por la familia que tiene en nosotros una identidad fuerte y que donde quiera que cada uno esté, estamos todos con él.

Saberse pleyadiano es saberse familia, que más allá de las diferencias, prima todo aquello que nos une y es a lo que le damos más fuerza.

Los pleyadianos no interferimos en la vida de los demás, pero sí potenciamos sus logros, apoyándolos con todo lo que esté a nuestro alcance.

Mi invitación, que es la de todos los aquí presentes, es a que nos convoques y te abras a nuestro apoyo, pues mucho podemos contribuir y mucho tienes para ofrecer por medio de nosotros, sintiendo claramente la unidad familiar que somos.

Rowina: Gracias, Pinus, por tu ofrecimiento.

En ese momento se acercó una mujer anciana, la abuela de la familia, con unas crujientes galletas de avena que olían riquísimas…. Me ofreció para comer de ellas, yo tomé una, agradecida, lástima que no las puedo degustar, cuando estoy proyectada en conciencia, como si las comiera aquí, en la 3D, pero si puedo sentir de algún modo los olores, y sobre todo, la intención con que los alimentos están hechos. Esta sonriente abuela había puesto mucho calor de hogar en esas galletas.

Vinili, la abuela: Estas galletas, hijita, son una invitación a degustar la ofrenda que la Familia Pléyades, te hace, sin buscar nada a cambio, solo por la natural invitación a apoyarte, compartiendo bellos momentos.

La verdadera Familia solo busca apoyar a sus integrantes, acompañarles en sus desafíos y celebrar sus logros. Así de sabrosos, como sientes a estas galletas, somos nosotros los pleyadianos, vuestra familia, para todos los pleyadianos que ahora estáis en la Tierra de 3D y que estáis despertando a vuestro origen.

Nos da gusto brindarnos y que juntos lo celebremos, cada cual a lo suyo y sin dependencias, pero muy cercanos en el corazón.

El logro de uno es el logro de todos, porque a todos nos hace mejores, más abiertos, más confiados, más seguros, más unidos.

Después de esta abuela maravillosa, se me han acercado dos niños, siento que son hermanos, un niño de unos ocho años, Lucky, que llevaba de la mano, con mucho cuidado a su hermanita, Lusi.

Lucky: Nosotros los niños, también formamos parte de todo este movimiento, y aprendemos a aportar lo que tenemos y a recibir lo que podemos.

Lo vemos en nuestros mayores, a los que muchas veces les cuesta, pero siempre hay algún otro que ayuda.

Los niños sabemos que tenemos ese bello don de facilitar las cosas con nuestra risa, con nuestras ocurrencias y nos encanta. A mí, particularmente, me llama mucho la atención cuánto amor ponen los adultos en lo que hacen, aprendo mucho con eso. Me quedaría todo el día, pero no me dejan.

Rowina: Y, ¿por qué no?

Lucky: Porque tenemos un tiempo para estar con los grandes, les ayudamos en algunas cositas. ¡Yo me siento tan apoyado! Estoy muy agradecido.

Me divierte mucho esto de hablar contigo, porque no sabes cuánto han hecho por aquí para conseguirlo, intentos de todo tipo y están todos contentos, porque tu hogar también es el nuestro. ¿Te puedo decir un secreto? (y bajó la voz). Que nos invites, como familia pleyadiana, a estar en tu casa, que podamos ir y venir allí. Para nosotros es muy fácil, con solo llamarnos estamos, y, además, siempre sentimos como estás, qué te pasa. Si nos dejas entrar, podemos entonces acompañarte y así te sentirías mucho mejor, dejarías de sentirte sola allí en la 3D, separada de los tuyos, y te sentirías mucho más confortable.

Rowina: Ese secreto que me has contado me gusta mucho, gracias por tu ofrecimiento, querido Lucky.

Lucky: Bueno, entonces, ¡hagámoslo!

Rowina: Me ves algo triste, ¿verdad?

Lucky: Bueno, cuando llegaste estabas más triste.

Rowina: Sí, ahora estoy menos triste porque he hablado contigo, y tu preciosa hermanita, ¿me la puedes presentar?

Lucky: Ella no es tan avispada como yo en esto, porque es más chiquita, pero ella hace que las cosas se hagan más ligeritas, solo estando presente. Se llama Lusi.

Rowina: Hola, Lusi, ¡qué bonita se te ve!

Lusi: Gracias, yo no puedo decir lo mismo de ti, estás un poco apagada (ellos ven los colores de nuestro aura), pero si me das la mano te vas a encender. Dame una mano y ponte la otra en el corazón. Deja que eso te limpie y te devuelva el brillo. Mi mamá dice que esto yo lo hago muy bien.

Rowina: Ya me siento mejor, más luminosa, gracias Lusi. (ella me va a llevar a ver a un bebé, dice que ahora estoy preparada para verle).

Al lado del bebé, que está en una cunita, hay un abuelo que se llama Marcus.

Marcus: Hola, este bebé tan puro, es el tesoro de la familia. Así como lo ves en su cuna, irradia ya energía de Verdad, de Amor, de Orden, que ayuda a toda la familia y que todos recibimos con gran sentimiento de merecimiento, por el trabajo que hacemos sobre nosotros mismos.

Nuestra vibración lo ha convocado y aquí está, bendiciéndonos desde la cuna.

Rowina: Sí, siento que este bebé da un orden extraordinario. Es como si marcara el pulso del fluir de la familia. Siento que la conciencia de ese bebé nos quiere hablar.

Bebé: Con conciencia he sido convocado y en conciencia estoy presente, pulsando la Verdad que soy, recordando a cada uno de los que aquí está la Verdad que es, que genuinamente brota del sentir del corazón. Liviano, anhelante, deseoso de vida, deseoso de expresarse.

Todo ser tiene la capacidad y la posibilidad de ser quien es, de activarse en la pieza única que es del Todo, la que marca la diferencia.

Transmite esto a tu gente, Rowina, que es la nuestra, pero que se ha olvidado de que lo son. Sus corazones vibran en armonía con mi mensaje.

Pídeles que asemejen al Niño Jesús de vuestro nacimiento a mí, y que al poner a ese Niño Jesús

en el nacimiento cuando celebréis la Navidad, su nacimiento, sintáis que el niño pulsa el genuino y puro sentir pleyadiano de la Unidad Verdad/Amor, que aún persiste en vuestros corazones.

Ese acto consciente, os llamará al recuerdo de quienes sois, y de lo que estáis llamados a hacer, ‘resonar como la bella familia pleyadiana que sois, para que vuelva la Unidad del Sentir, del Amor, a la Tierra, nuestra hermana, para que a ella vuelva la Verdad del Amor, la única Verdad que merece en realidad el esfuerzo cotidiano de ser impecable en esa Verdad/Amor que nuestra Divina Madre es y pulsa constantemente desde su corazón, para que no nos olvidemos de la Verdad que nos hace libres, felices, plenos.

Lo que has sentido, bella y valiente Princesa Pleyadiana (yo allí pertenezco a la Casa Real Pleyadiana, al Linaje de la Conciencia) en este hogar, es lo que estás llamada a hacer en el tuyo en la 3D.

Que tu profunda vivencia de hoy, te ayude a destilar esa felicidad que has sentido genuinamente en esta Familia Pleyadiana que es la tuya, y la de todos aquellos pleyadianos que nos abran verdaderamente sus corazones.

Que la paz verdadera de la Blanca Paloma de la Pureza del Ser, os bendiga en estas Navidades de la 3D. Navidades que viviréis con mucho regocijo, si las vivís con conciencia del regalo que traen: el acceso a la Nueva Vida del Sentir Dinámico y Unido en una verdadera Familia de Pléyades, vuestro hogar.

Rowina: En ese momento, del patio elevaron el vuelo un montón de blancas palomas que me han recordado la radiante pureza de la Raza Pleyadiana, de la estrella Mérope, la raza de nuestros queridos Claudio y Sinlin, que pulsa la FAMILIA VERDADERA que todos anhelamos en nuestros corazones, porque recordamos a nivel inconsciente, el apoyo genuino y total que supone.

Es lo único que nos impulsa a crecer tal cual somos, floreciendo radiantes en una verdadera felicidad.

Ojalá que os haya podido transmitir esta bellísima experiencia, con toda la riqueza y el agradecimiento con que la he vivido.

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada