Esta mañana, después de la magnífica experiencia que he tenido, vivenciando la fertilidad de mi conciencia, que hacía crecer mi planta de
Verdad/Amor, gracias a la ayuda inestimable de Cristóbal, hemos decidido Igneón y yo hacer una visita a la Cascada de los Duendes, que es un lugar magnífico y mágico, lleno de Vida.
En el Camino iba cantando la canción de la Gran Matrühe y me iba llenando de Vida a cada paso que daba:
Como un torrente incontenible, de maravilla sin límite…
Y abraza lo que haces, mi querida Gran Matrühe…
…y es en el agua y en la Cascada, oh Gran Matrühe, tu fiesta dada.
Nuestra querida Sinlin, que encarna la energía de la Vida de la Gran Matrühe, ha tenido un despertar maravilloso a esta energía que encarna, y siente que fluye por ella como un torrente incontenible de maravilla sin límite… Igneón y yo sabemos que está manifestando su vida mágicamente desde su Ser Soberano, como lo estamos haciendo nosotros, y estamos muy contentos de que así sea, la apoyamos con nuestra energía de todo corazón, así como ella nos apoya con la suya, para que nuestras manifestaciones estén llenas de exuberante Vida.
El pasado sábado, tanto Igneón, que encarna la Verdad, como yo, que encarno el Amor, hicimos a nuestra Sinlin, la Gran Matrühe, que encarna la Manifestación de la Vida, la Fertilidad de la Conciencia, de los Frutos de mi Amor, un merecido reconocimiento que la emocionó mucho, al igual que nos emocionó a nosotros.
Antes de ese reconocimiento, ella, con nosotros como testigos, hizo el siguiente decreto:
Ante Ti Madre Divina:
“Yo, Sinlin quien porto la esencia de la Gran Matrühe, reclamo la restitución de mi plena fertilidad de manifestación y te entrego a ti Madre Divina toda la memoria de control que en mi aún quede del masculino.
También, Yo Sinlin la Gran Matrühe reclamo ante ti Madre Divina por derecho de conciencia y como la encarnación de la manifestación exuberante de la vida que yo soy, la plena manifestación y materialización de manera inmediata de todo aquello que mi ser soberano disponga para mi plena manifestación.
Así, así es, así es, ¡hecho está en mí y se manifiesta de inmediato!”
(en estos días hemos estado trabajando Igneón y yo la restitución a la Conciencia Humana de la fertilidad de la conciencia, pues había sido ‘robada’ por el masculino, creyendo que así podría ser fértil en conciencia, con resultados nefastos para el masculino y el femenino, pues ninguno de ellos han podido manifestar desde su conciencia fértil, hasta ahora que se vuelve a recuperar para la Conciencia Humana esa capacidad).
RECONOCIMIENTO DE LA VERDAD Y EL AMOR A LA MANIFESTACIÓN DE LA VIDA QUE ENCARNA SINLIN
http://www.esnips.com/doc/6c25368a-2fb6-44f6-a182-ab4d8dae3524/DECR...
Hoy, sentados al lado del torrente incontenible de agua viva y vigorosa de la Cascada de los Duendes (un bello paraje natural que está al lado de nuestro hogar), he sentido a mi lado a un ser femenino, me ha dicho que era el Espíritu Custodio de esa bella y torrentosa Cascada.
He sentido en esas aguas briosas, a la fuerza de vida, a la manifestación natural que representa Sinlin, nuestra Gran Matrühe.
Sé que a mi amiga se le ha despertado un torrente de vida imparable en su interior, lo mismo que a mí, y todo gracias a Cristóbal, al que ambas le estamos muy agradecidas. Él representa la fertilidad de la conciencia, la fertilidad de la Vida. La activación que él nos ha hecho de esa fertilidad en la conciencia de ambas, nos ha llenado de fuerza imparable para poder hacer nuestros sueños realidad, para manifestarnos magníficamente desde nuestro Ser.
Todo lo que tiene vida está habitado por una conciencia no visible, pero si sentible, para el corazón entrenado. Es así como he sentido claramente al ser femenino que custodiaba este lugar, mis ojos físicos no le veían, pero mi ojo del corazón le veían claramente. Va ataviada con un vaporoso vestido traslúcido y es muy sonriente. Está deseosa de comunicarse, de darle a nuestra Gran Matrühe un mensaje muy natural…
Custodia de la Cascada de los Duendes: Querida Madre –Matrühe- y también fiel hermana de la Vida que sostienes, me llaman la Cascada de los Duendes, y eso me engalana alegremente, pues habla de una sabiduría perdida que se está recuperando en los humanos que despiertan a la Verdad que es Amor, que es conciencia.
No me canso de decir que todo está vivo, que todo tiene conciencia y que yo, -con mi magnífico velo de purísima espuma blanca de estas aguas heladas-, hago sonar esa vida que todo contiene en los corazones que se maravillan ante mi presencia. Es entonces cuando allí dejo mi movimiento, mi sonido, para evocarlo una y otra vez, como duendes que resuenan entre piedras sus sonidos mágicos.
Tú, Matrühe, estás aquí y en todas partes, llenando la Vida con color, sabor, textura, perfume y un hermoso rumor que vibra en todas partes.
Soy tan inagotable, tan perenne, y a la vez, tan efímera, como la Vida que tú encarnas y que hoy yo te recuerdo, segura de que tú, querida, me arrullas con tu Canto, tu Canto de Vida, que llevo eternamente en mi conciencia, en mi corazón.
Y se fue saltando entre las piedras…

SINLIN, LA GRAN MATRÜHE DE LA MANIFESTACIÓN DE VIDA
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