Este encuentro sucedió ya hace unos cuantos días, y me enfrenté a él de la mano de Cristóbal. Pues él me ha ido ayudando a despertar a todo mi potencial pleyadiano y eso pasa por recordar mi raza, en este caso la Raza Roja de Pléyades.
El dí
a que me encontré con Shere Khan, el custodio de acceso al mundo pleyadiano, ya asistí a una reunión de una representación de las 6 razas pleyadianas que estaban comprometidas a asistir a Tierra, su hermana pleyadiana, en estos tiempos de Ascensión y a mí en particular, en toda mi labor de ayuda al despertar de muchos hermanos pleyadianos.
Cuando llegamos Cristóbal y yo a esa reunión había un hombre hablándoles a todos, yo estaba allí sin que ellos lo supieran. Se presentó ante todos diciendo que era mi padre. Cuando terminó de hablar, me sentí impelida a ir hacia donde él estaba y presentarme de forma visible, ya que estaban hablando de mí. Mi padre se sorprendió de mi llegada. Una mujer joven, a la que sentí como mi hermana, bajó corriendo de la zona de la Raza Roja, para darme un sentido abrazo. En ese momento, no la pude corresponder como me hubiera gustado, porque me sentía ‘indiferente’ a ellos –tanto a mi padre como a mi hermana. Nunca me había pasado nada igual antes, cuando venían, seres a mi recuerdo que eran familia directa mía, solía reconocerlos en mi corazón.
Mi hermana es muy espontánea y alegre. Se recompuso enseguida, entendiendo lo que me pasaba (yo me estaba protegiendo de recordar mis afectos pleyadianos, porque de hacerlo en profundidad, pudiera ser que me embargara la tristeza, y con la ausencia física de mis seres amados de Telos, pues ya tenía bastante) y habló así ante los demás y ante mí misma:
Rebeca: ¡Estoy tan contenta de poder abrazarla! ¡La he extrañado tanto! Mi hermanita confidente, a quien admiro en su valentía. Para mí, hoy es un día de celebración, pues puedo verla, tocarla, abrazarla. Querida mía, ¡Cuánto te he extrañado! Y qué angustiada he estado en muchas oportunidades ante tanto sufrimiento que has tenido que pasar. Sin embargo, los de la Raza Roja hemos estado envolviéndote con nuestra energía, ayudándote a seguir a flote y no hundirte.
Quiero decirte que te amo y te amamos. Estas muy cerca ya de tu anhelo, al que se han sumado muchas razas más para asistirte.
Rowina: ¿Por qué deseas ayudarme?
Rebeca: Porque eres familia. Te asistimos para que te vaya bien, para que el alcance de tu actuar sea mayor. Con que tu actuar despierte a unos pocos de los nuestros, tu tarea está hecha.
Rowina: Cuando me decís que tengo la clave para despertarlos, yo no sé exactamente de qué me habláis (tanto mi padre como mi abuelo Arloán habían dicho que yo tenía esa clave, y conscientemente no sé cual es, pero parece que mi corazón sí que lo sabe).
Rebeca: No importa, yo tampoco sé cual es. Los pocos que despiertes (en comparación a tantos que hay ahora encarnados en la 3D) harán resonar -en cada uno de los integrantes de las razas de esos que despierten- un llamado que les facilitará despertar también.
Estamos tan contentos con tu avance, con tu camino, y te acompañamos con toda nuestro amor.
Rowina: Muy bien, Rebeca, pues muchas gracias.
Este encuentro con parte de mi familia me dejó algo desconcertada. Normalmente cuando vuelven a mi recuerdo mis seres queridos, los reconozco en mi corazón sin problemas, pero con mi familia pleyadiana no estaba siendo así, y hasta yo misma estaba sorprendida de mi reacción ante ellos.
Entonces, no pude corresponder a mi hermana con el sentido abrazo que ella se hubiera merecido recibir. Estaba despertando con fuerza a mi memoria pleyadiana y aún me sentía muy vulnerable y ‘precavida’ a nivel emocional. Hoy afortunadamente, me he vuelto a encontrar con ella, y nos hemos fundido en un sentido y amoroso abrazo, muy contentas del reencuentro. Parece que ella, al igual que el resto de mi familia pleyadiana de la Raza Roja, van a estar muy cerca de mí en esta nueva etapa pleyadiana que estoy empezando a vivir.
En una conversación posterior con Cristóbal, él me aclaró lo que había pasado. Una parte de mí, de forma no consciente, parece que había convocado a mis hermanos pleyadianos para asistirme en esta etapa y que mi desafío consistía en recordarlo, para poder tener ayuda respecto a los seres que fueran llegando a mí, para poderles ayudar a despertar a quienes son.
También me dijo que los pleyadianos nos apoyábamos plenamente porque éramos esencialmente Amor Consciente. Que jamás dejábamos a alguno de nosotros solo, por lo que Pléyades siempre nos acompañaría de alguna manera, pero siempre respetando las propias decisiones y el camino elegido. El apoyo que nos brindamos los pleyadianos es energético, es amor, y que eso siempre ayudaba mucho a todo pleyadiano olvidado de su origen.
Luego también me dijo la Madre, que mi instinto me preservaba de recordar más de la cuenta, porque para mí Pléyades era tan amada, que de abrir del todo mi recuerdo a ellas, podría entristecerme y caer en una profunda nostalgia, de la que me fuera difícil salir.
A partir de entonces, ella está permanentemente a mi lado en mi relación con todo lo relacionado con Pléyades, para que recuerde lo justo para mí y los que lleguen a mí, para poder manifestarme desde mi ser pleyadiano, pero sin nostalgias que menoscaben mi equilibrio emocional, por el sentimiento de pérdida de mi raza, de mi patria estelar.
Días después, de nuevo de la mano de Cristóbal, subí por mi planta de Verdad/Amor, llegué hasta las Pléyades de nuevo. Allí, a la salida de mi planta, me esperaba mi familia. Me miraban emocionados…
Rowina: Hola, sé que sois mi familia. Sé también, que me tengo que abrir poco a poco a vosotros para mi salvaguarda emocional en la 3D. Os ruego que tengáis esto en cuenta.
Nos llevaron a una vivienda, a un patio donde había una fuente con plantas. Había tumbonas de rafia, que cuando te sentabas en ellas veías una cúpula de cristal, por encima del patio. El ambiente se llenó de mariposas de colores.
En las plantas se veían orquídeas preciosas, que desprendían un olor sutil, pero exquisito; era una forma de ambientarme a la raza que soy yo.
Arquemis, mi padre: Te damos la bienvenida a nuestro hogar, que es el tuyo, de donde partiste hace ya tanto… un presente distante para la concepción que tú tienes del tiempo.
Sabemos de tu trayecto, y nos pone muy felices tenerte hoy entre nosotros. Como buena representante de la Raza Roja pleyadiana, has demostrado ser muy activa y emprendedora; ir más allá del supuesto límite, integrando todo en tu camino, siendo Amor manifestado.
Ese mismo Amor que somos, te trajo hasta nosotros nuevamente para que también nos integres dentro del magnífico tapiz que estás tejiendo desde tu andar por Tierra, esa hermanita pleyadiana sobre la que todo Pléyades y sus razas tienen puesto no sólo el corazón, sino que además, muchísimos de nosotros, decidieron ir a su encuentro, como tú, y ayudarla a recuperar su Linaje Real, el Linaje de los Sintientes.
La orquídea nos simboliza, pues con sus formas elaboradas y su perfume apenas perceptible, nos recuerda nuestra profundidad y complejidad, a la vez que la ligereza con que hemos de llevarla.
Nos gusta compartir nuestra conciencia con quienes nos rodean, y ese es el motor que te ha movido por todo tu derrotero de conciencia, conciencia que está creciendo fértilmente. Déjala crecer, déjala florecer, déjala que se arraigue profundamente en ti, porque es arraigarse en nosotros, en Pléyades, en tu Linaje Real.
Celina, mi madre: Ay, mi querida hija, mi retoñito del corazón. Te recibo en él nuevamente, ahora que has recordado nuestra existencia.
Si pones atención a tu alrededor, verás mariposas. Son el símbolo de nuestra raza, el animal que nos representa. Nos recuerda la metamorfosis, el cambio permanente que simboliza la vida, la transformación completa en algo totalmente nuevo, que se recrea a sí misma en un despliegue iridiscente de conciencia.
Son efímeras, en cambio constante, en ciclos eternos. Recuérdalo, para no aferrarte a nada, para abrazar fuertemente lo que cada presente te trae pero, quédate siempre abierta al nuevo presente. Es el camino de la Raza Roja, es el Camino del Amor.
Conrad, mi hermano: Oh, mi querida hermana. Qué hermoso es recibirte nuevamente en la familia, abrazarte con todo nuestro amor.
Tú y yo hemos sido muy entrañables el uno para el otro. Te he extrañado y ahora no quepo de contento al verte aquí, delante de mí. Estoy deseoso de que amplíes tu conciencia y nos recuerdes con más precisión, pues eso te ayudará en tu camino y en tu caminar (hoy he recordado mucho mejor a mi querido hermano, que siempre me ha apoyado en todo lo que he emprendido).
Contar con la familia es contar con la vida, y esa es una máxima de nuestra Raza Roja. Ahora que he vuelto a tu conciencia, he de acompañarte cada vez que me lo requieras, apoyándote con la fuerza de esta raza pleyadiana, de la que tú también formas parte.
Rowina: Gracias por acogerme tan cariñosamente, ya os llevo en mi corazón.
Suspiré, miré de nuevo el patio de mi hogar pleyadiano y me fui de allí con Cristóbal, deseando volver pronto.
Afortunadamente hoy he sabido que toda mi familia pleyadiana de la Raza Roja, mi padre Arquemis, mi madre Celina, mi hermana Rebeca y mi hermano Conrad, van a estar muy cerca de mi vida ahora, asistiéndome de cerca y de forma cotidiana, dando el apoyo de mis raíces. Eso me ha colmado de alegría el corazón, pues sé que va a ser una gran ayuda para mí, -enraizándome en quien soy en mi origen estelar, rodeándome de los seres amados afines a mi actual estado vibratorio- y también de gran ayuda para los pleyadianos que vayan llegando a mí para despertar a quienes son, a la raza a la que pertenecen.
Bienvenida mi hermosa familia pleyadiana de la Raza Roja a mi vida. Y también bienvenida a todos los hermanos pleyadianos que pertenecen a esta Raza.
PARA MI SERÁ POR SIEMPRE
Este bello vídeo parece que fue hecho para mí. En él salen muchos símbolos relacionados con mi raza. Aparecen las mariposas, el animal representativo de mi Raza Roja y también un árbol parecido al drago, que es un árbol muy importante para Electra, la estrella de donde procede la Raza Roja. Que esta sentida canción de Eros Ramazzotti llegue a los corazones de todos los integrantes de la Raza Roja, en esta dimensión y en su lugar de origen.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada