En estos días estoy teniendo bellas sorpresas relacionadas con mi raza pleyadiana, la roja, y con los seres de allí que amo profundamente en mi corazón.
Hace ya algún tiempo que abrazo en mi corazón el tener un conejito blanco, pero hasta la fecha no ha podido ser. Parece que este deseo se va a manifestar en breve en mi vida…ahora entiendo bien por qué anhelaba tenerlo, porque mi corazón sabía lo que simbolizaba para mí, la Fertilidad del Amor que yo soy.
Hace unos días me desperté y percibí a un ser femenino que sostenía a una bella conejita blanca en sus brazos. Sentí que se llamaba Dulcinela, exactamente el mismo nombre que quería ponerle a mi conejita blanca.
Teniendo a la Madre muy presente, para solo recordar sobre Pléyades lo que no me violentara en demasía a nivel emocional, pedí a Dulcinela que me dijera lo que había venido a contarme. Mi corazón la reconocía y también la amaba profundamente, a este bello ser femenino, inseparable compañera de tantas aventuras.
Dulcinela: Hola querida mía, ¡con qué alegría vengo a saludarte en este radiante día! Hay muchas sorpresas que te quiero comunicar y que en esta dulce conejita vas a hallar. Mírala con detenimiento, ¿qué te dice tu sentimiento?
Rowina: Que somos viejas conocidas.
Dulcinela: ¡Y tanto! ¡Sois inseparables! Donde tú vayas, ella quiere estar y es que en ella yo siempre quiero habitar.
Rowina: ¡Vaya! ¿Te gustan las zanahorias?
Dulcinela: Uy, ¡muchísimo! (se queda en silencio y me viene un vago recuerdo que no consigo clarificar…).
Yo represento la Fertilidad de tu Amor.
Rowina: Ah! ¿pero no es lo mismo que la Fertilidad de mi Conciencia?
Dulcinela: No es exactamente lo mismo, no.
Rowina: Estoy un poco perdida…
Dulcinela: Lo sé, no intentes comprender con la mente, solo, solo con tu corazón, hazte ese gran favor.
Rowina: Siento que tengo una barrera…algo me frena para no recordar…
En ese momento le pedí orientación y ayuda a la Madre. Me dijo que todo iba bien, pero que llamara a Igneón para que él siguiera recibiendo el mensaje de Dulcinela. Así hice.
Dulcinela: Tú y yo hemos crecido juntas. Tú en la Conciencia que eres, yo en el Amor Fértil que te asiste.
La Fertilidad de la Conciencia involucra a la Fertilidad del Amor, pues ésta es tu naturaleza, es tu razón de ser, el Amor.
La sorpresa que traigo para ti tiene que ver con lo fértil de tu Amor, como el Hada de los Cuentos que, con el roce de sus labios, transforma un desierto en un vergel, el invierno en primavera, el erial en una tierra dispuesta para recibir las semillas a las que ayudará a brotar llena de vida.
Esa parte de tu riqueza de conciencia soy yo y me gusta recordártelo en este animalito blanco, silencioso, pero muy activo, que es el conejo, fértil por naturaleza, que te acompaña por ahora aún a nivel energético, pero que está próximo a manifestarse ante ti en tu vida en la 3D, para acompañarte concretamente, recordándote mi presencia, para que sepas que lo que vaya llegando hasta ti, no solo es producto de la Fertilidad de tu Conciencia, sino también de la Fertilidad del Amor que encarnas, que brinda oportunidades que con el roce de tus labios, los tuyos, los de tu Ser, ablanda hasta la roca más dura.
Soy Dulcinela, ponle mi nombre a esta criatura que te acompañará, ponle mi nombre, te invito a hacerlo, pues en su andar, acompañándote silenciosamente en sus brincos, en el calor que te va a brindar, te recordará que yo estoy en ti, y que la Fertilidad de tu Amor, que lo transforma todo, está en ti, derramándose sin medida, como sin medida se derrama el Amor de nuestra Madre.
Rowina: Y por qué siento que eres tan conocida para mí, Dulcinela, ¿te conozco de Electra?
Dulcinela: Aún de más allá. En Electra (Pléyades) hemos dejado una huella imborrable, que ahora te propongo emular en la 3D donde ahora vives. Sólo déjate guiar, tenme presente y presenciarás cuán fértil es tu Amor.
Rowina: ¿Qué huella dejamos en Electra?
Dulcinela: Unificamos nuestra Raza Roja definitivamente en sí misma.
Rowina: ¿Y eso es lo que me propones hacer aquí en la 3D de la Tierra ahora?
Dulcinela: ¡El poder del Amor, su fertilidad imparable, obran maravillas! Tú déjate inspirar, llenándote del Amor Fértil que yo represento para ti. Es nuevo porque nunca lo sentiste aún en tu experiencia actual.
Notarás un sentir diferente, cada vez que la Fertilidad del Amor esté por obrar sus maravillas.
Rowina: Será para mí un honor y una inmensa alegría tenerte presente presente a través de mi bella conejita blanca, operando tales maravillas.
Dulcinela: Para mí ya lo es estar junto a ti.
Hoy he podido saber aún más de Dulcinela, lo mucho que me ha acompañado siempre, lo inseparables que hemos sido. Es una inmensa alegría para mí recibirla de nuevo en mi corazón, seguro que juntas obraremos maravillas con la Fertilidad del Amor que somos.
¡Bienvenida de nuevo a mi vida, Dulcinela!
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