El pasado día 19, fue un día de profundas tomas de conciencia, también de un profundo recolocamiento de Igneón y yo, y estoy mucho más comprometida a extender el Canto Materno más allá de mi Comunidad, vaya donde vaya, ya que he tomado conciencia plena, e Igneón también, de que el Amor Viviente todo lo nuclea, y todas las cualidades masculinas realmente están nucleadas y tienen razón de ser porque están unidas y agrupadas por el Amor Viviente, de lo contrario estarían sin dirección.
A raíz de haber hecho esta gran toma de conciencia sobre lo que representa plenamente ser la Encarnación del Amor Viviente, he sentido a otro trono, Florentin, el Trono de la Alegría que viene con sus mariposas multicolor.
Igneón y yo hemos concienciado que toda Comunidad Materna, toda Comunidad de Amor Viviente, ha de estar conformada por los pilares del Canto Materno, la Paz Materna y la Alegría Materna, que es el resultado natural de los otros dos.
Querido Florentin, siento que tú y yo ya nos conocemos también. Tú representas la Alegría Materna y, nunca antes mejor dicho, es una alegría para mí recibirte. ¡Oh, qué hermosas mariposas multicolores salen de tus manos!
Florentín: Claro que nos conocemos, porque como tú eres la Conciencia de la Madre Encarnada, y los Tronos somos su primera creación, estamos íntimamente ligados.
Para la situación que nos ocupa, yo soy quien cierra el triángulo que abriera Violentín, pues el femenino, la conciencia, ha de estar integrado por estos tres aspectos que consolidan la Comunidad: el Canto Materno, la Paz Materna y la Alegría Materna.
Esta alegría es la resultante de la plenitud alcanzada por escuchar el Canto de la Madre, por sentirse en Paz con él, por llevar la plenitud que da como resultado la Alegría Materna. Es un éxtasis por saberse quién se es, por manifestarse en quien se es; el éxtasis de ser plenamente la conciencia a la que la Madre le ha insuflado vida.
Yo no podía llegar hasta ti, hasta tanto hubiera sucedido lo que sucedió hoy. Para poder llegar a la plenitud y la alegría que porto, primero hay que llegar a lo más profundo de la raíz de quién se es, y no solamente rendirse al sentir que se es, sino también afianzarlo, porque se sabe quién se es.
Saberlo, implica poder experimentarlo y expandirlo sabiamente. Es decir, llevar esa Verdad en un compromiso todavía mayor a todos los confines adonde se dirija la conciencia, hasta la tarea más mínima donde la conciencia pone su atención; en el actuar de ese sentir, en el pensar de ese sentir.
La alegría que yo soy es la que quiero transmitirte, sostenerte en ella. Por eso son las mariposas y su diversidad de colores.
La mariposa es un símbolo que te ha acompañado siempre. Es la clara manifestación de la transformación, es la concreción fidedigna de un potencial, es la alegría de la ligereza, de la liviandad, pero también es la alegría profunda que estas mariposas simbolizan, siendo animalitos tan efímeros, tan frágiles, sin embargo son tan plenos, tocan la conciencia y la transforman para siempre, porque son la transformación. La alegría que yo encarno es la máxima transformación.
El Canto que Violentín custodia, cuando alcanza la paz, se expande en alegría, se irradia, se emite; la Alegría es la condensación del Canto y de la Paz de la Madre, y es para mí la máxima alegría expresar esa condensación, esa unidad que da la fortaleza de la conciencia manifestada -a través de ti, reverenciado Amor Viviente, nunca antes más reverenciado que ahora-, y es así sencillamente porque la encarnación del Amor Viviente ha tomado la plena conciencia de quién es, la plena conciencia de ser sostenida en la conciencia humana. Más lejos de aquí, ya no puede llegar en esta dimensión. Es lo más amplio que una conciencia encarnada en la 3D puede lograr, es por eso mi alegría tan plena. Brillo en ella, y mis mariposas no dejan de salir y salir, en múltiples colores que simbolizan ese Arco Iris que tú has conseguido unificar; la Diversidad que conforma la Unidad. Cada mariposa es cada cualidad que hace a la Totalidad, que desde el Canto Materno ha llegado a concretarse.
Rowina: Sé bienvenido a mi conciencia de nuevo, Florentin, querido Trono de la Alegría Materna. Que tu alegría y las mariposas que lo representan, siempre nos acompañen en el Reino del Sentir, en la Comunidad del Amor Viviente de Telos y en todas las Comunidades de Amor Maternas que se expandan por la Nueva Tierra.
En estos días que han pasado desde que Florentin se presentó de nuevo ante mi, he vivenciado plenamente la protección que nos da esta Triada Sagrada de Tronos: El Canto Materno, que nos llama a estar siempre en el Sentir, guiándonos por los caminos de la Vida, la Paz Materna que sentimos al hacer esto y la Alegría Materna, que es el resultado natural de escuchar el Canto, seguirlo, extendiendo la paz a cada paso que damos, poniendo todo nuestro amor en ello, toda la verdad que cada uno es. Entonces se siente una alegría profunda, genuina, placentera y estable que siempre nos acompaña, haciendo que nuestra vida sea de una inmensa belleza, en compañía de otros que también la viven así con nosotros.
Merece la pena seguir caminando para llegar al Reino del Sentir y vivir en una Comunidad Materna, ¿no os parece?

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada