martes 1 de junio de 2010

NÚMERO 5: EL MAESTRO DE VIDA. LA ARMONÍA DEL FEMENINO Y DEL MASCULINO


‘Curiosamente’ estábamos sondeando información para ayudar a una persona que tenemos en sanación, cuando me ‘topé’ con una canalización escrita que hice en España, en septiembre del 2009, sobre el n° 5. Sentí que tenía mucho que ver con su caso.


Recuerdo que me gustó mucho lo que me dijo el n° 5 entonces. Se la compartí a Igneón y en ese momento sentí la presencia del n° 5, que me dijo que nos podía decir qué le pasaba de fondo a la persona que teníamos en sanación. Con ánimo de tener más datos para poder ayudarle mejor a esclarecerse, recibimos al n° 5.


Compartimos con tod@s vosotr@s lo que nos ha dicho sobre lo que simboliza, ahora (a los dos) y entonces (a mí sola), porque es una información muy válida para tod@s.


Habla de la importancia de tener las dos energías que representa el número cinco, el instinto y el amor, en equilibrio, para poder vivir la Colaboración Santa de nuestras polaridades internas, en un primer término y luego, en segundo término, poder trasladar esa colaboración con la polaridad que tengamos enfrente (pareja).


Que haya una Colaboración Santa en nuestras vidas es de VITAL importancia. Porque esa es la Verdad sobre la que está fundamentada la Vida: la colaboración armoniosa entre hombre y mujer, entre el instinto y el amor, para una vida plena, dichosa y armoniosa.

(Os sugerimos mirar la imagen que acompaña a este mensaje con detenimiento. Hemos ‘confeccionado’ un n° 5 que representa fielmente todos los elementos que contiene y la manos del masculino y el femenino, que se unen en Colaboración Santa. Es muy aclaratorio)


N° 5: Soy la conciencia del número 5; se me conoce como el Maestro de Vida. Vida que se maneja con la combinación de dos elementos propios de cualquier Creación Divina: el instinto y el Amor.


Esa combinación bien aspectada, bien enraizada, permite al ser humano manejarse en la vida con el equilibrio, la sencillez, la afabilidad que da vivir con el asiento en el amor, como fundamento de la vida, y con el instinto como medio que mueve esa energía del sentir.


Si se han fijado en el trazo del número 5, está compuesto de una línea horizontal y otra pequeña vertical, que forman un ángulo recto. Ambas líneas corresponden al aspecto masculino, más mental, al aspecto que está en el afuera, que es lo rígido, lo anguloso. No hay líneas curvas en la energía masculina, como hoy se la vive habitualmente.


El resto del trazado del número 5 es una sola línea curva en forma de medio círculo, que simboliza al aspecto femenino. El femenino no tiene ángulos, no tiene aristas, no tiene rectas. Es circular, como lo es todo en la naturaleza. No existen las líneas rectas puras, sino que están todas amorosamente conducidas por el amor, que está simbolizado por la línea curva.


Cuando se apoya la parte masculina en la femenina, como lo hace en el número 5, todo va en orden, porque el instinto es conducido por el amor que es la base, el asiento, sobre el cual se apoya el masculino.


La energía masculina se apoya en la energía femenina. La línea curva –está claramente demostrado por la Física- es mucho más resistente que la línea recta, la línea angulosa. Los ángulos se quiebran porque son eso, líneas quebradas. Sin embargo, las líneas curvas son mucho más resistentes, tienen la capacidad de flexibilizarse, cosa que no puede hacer la línea recta.


Si pasamos eso a las cualidades femeninas y masculinas, podemos decir que el masculino no es flexible, es rígido, es duro, porque es mental. Es anguloso, tiene aristas, es agresivo, está hacia afuera, desconectado de su adentro.


El femenino, por el contrario, es dúctil es suave, sus líneas son curvas, es muy resistente y, a la vez, es muy flexible. Es notable su capacidad de adaptación y no se quiebra, porque su naturaleza le impide quebrarse.


¿Qué sucede cuando estos dos aspectos están en lucha, en pugna?


Si la parte superior, la masculina del número cinco, se mantiene a sí misma férreamente, lo único que hace es tener una vida paupérrima, pobre, porque es muy limitado; todo es recto o en ángulo, no hay suavidad, no hay curva, no hay flexibilidad. Es dureza por naturaleza y se impone a sí mismo dogmas, leyes, creencias, obligaciones, deberes que no sostienen apenas nada de verdad, solo atisbos, pero no hay una verdad profunda que lo sostiene, y al final termina quebrándose, porque no puede resistir.


El femenino por sí mismo es una energía circular. Es una energía hacia adentro, una energía dúctil, una energía muy creativa que puede hacer milagros con prácticamente nada. No necesita de dogmas, ni de leyes, sino que es sentido común; es la percepción de lo que hay en el entorno y, desde el sentir profundo, puede amoldarse a esa situación y salir horonda, bien parada de ella.


Claro está que ese femenino, para poder lograr el éxito de la manifestación, necesita del apoyo del masculino, del apoyo de la acción. La parte instintiva está muy marcada en el hombre, en esas líneas rectas, duras. Hay un instinto que lo hace moverse, lo hace actuar, que lo lleva muchas veces hacia un precipicio o un abismo, donde termina perdiéndose a sí mismo porque el instinto lo fue envolviendo en sus sensaciones, en su avanzar y tragarse al vida. De golpe, siente que no avanza en nada, porque ha estado de espaldas al sentir del amor, la parte curva del número cinco.


Pero si este masculino y este femenino se sostienen en un lazo de confianza profunda, de plena colaboración, ese punto exacto de unión entre la línea recta vertical masculina y el comienzo de la línea curva femenina en el número cinco, se transforma en el lugar mágico, milagroso, donde el masculino se vuelve femenino y el femenino se vuelve masculino, donde el sentir tiene capacidad de actuar y esa actuación tiene base en el sentir. Es la Colaboración Santa de la energía femenina con la masculina.


Todas aquellas personas, particularmente los hombres, que son arrastrados por las sensaciones corporales, que son arrastrados por el gusto, por lo sensual, por la lujuria, por las percepciones de las sensaciones de algunos de los sentidos o de la combinación de ellos, son seres que se han quedado en las líneas rectas, en las líneas quebradas, que se han desvinculado del sentir, de lo que es la base del asiento de su ser.


Si abre la mano que simbólicamente puede sostener la mano del femenino en ese número cinco, y se enlazan fuertemente, ese hombre puede ser salvado por el amor, porque ese instinto ya no va a estar a la suya, corriendo y galopando, tragándose todo lo que se le cruza en el camino, sino que va a dejarse guiar por el aspecto del amor divino que le va a permitir disfrutar de esas sensaciones, pero no perecer ni ser engullido por ellas.


También se me conoce por eso como el Maestro de Vida, porque en todos los aspectos de la vida, tanto un hombre como una mujer, han de pasar por experiencias que los conecten con estar muy en el sentir, en el aspecto femenino, o por el contrario, muy en la línea recta del masculino, en el instinto, cuando en realidad desde la polaridad femenina-masculina que simbolizo, me entrego al aspecto santo, sano de la otra polaridad, que todos los seres llevan en sí mismos, en primer término, para luego manifestarlo hacia afuera con su compañera o compañero. Esto les permite tomarse de la mano y recordarse, cada vez que lo hagan, que están en ese punto exacto de la unión entre lo recto y lo curvo, en esa Colaboración Santa entre lo masculino y lo femenino.


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Septiembre 2009 (canalización que hice en España del n° 5, ahora me parece que en lugar de 9 meses desde que la recibí, han pasado años, por todo el crecimiento que he tenido junto a Igneón ( mi pareja). Hasta entonces había estado trabajando conmigo misma ese equilibrio entre el instinto/acción y el amor/sentir. Parece que lo conseguí, por lo que me dice al final el n° 5. Lo comparto con vosotr@s porque todos podemos convertirnos en Maestros de Vida, si trabajamos ese equilibrio en nosotros. Todo empieza por uno mismo, para luego extender el equilibrio conseguido y compartirlo con tu pareja, para que esa colaboración santa conseguida entre ambos, pueda llevarse a la Comunidad donde se vive).


N° 5: Yo soy el cambio, la trasmutación hacia algo nuevo, en este caso hacia una nueva forma de relacionarse, más sagrada, más genuina y espontánea, ausente de convencionalismos trasnochados y cuadriculados.


Soy el número de la sexualidad por excelencia, el número de la vida. De un cuadrado hago un círculo, de lo masculino me convierto en femenino, en una danza cósmica perfecta.


Soy vida combinada, soy el número de la maestría, quien en verdad me comprende se ha convertido en un Maestro, en un maestro de sí mismo.


Soy el número del hermanamiento del instinto con la redondez del amor. Amor e instinto,
corazón y cuerpo, en perfecta armonía divina. Quien me entiende y me practica con conciencia, se ve propulsado a la vida, se ve impelido a mantenerse en movimiento. Quien pasa a través de mí, es trasmutado para siempre.


Yo soy vida, y vida es lo que reflejo.


El amor da orden a las tres edades del hombre. La vida comienza con entusiasmo en la juventud, llega a un punto de profunda estabilidad interior, en la madurez, y concluye con la plenitud de la vivencia en la madurez dorada; es el Dorado del Amor.


Es la vivencia auténtica del amor en los tres sectores de edad del hombre en la 3D. El amor juvenil trae entusiasmo, el amor maduro trae estabilidad, el amor de la madurez dorada trae plenitud.


Ánimo princesa, lo estás haciendo muy bien, estás andando cada paso de tu camino uno a uno.
No has dado un sólo paso en falso.


Te bendigo, te honro profundamente, has comprendido perfectamente mi esencia y es por eso que te has vuelto una Maestra de Vida, una Maestra de la Sexualidad Sagrada, una maestra del amor combinado del masculino y el femenino, en ti y a través de ti.


Aleluya, aleluya, aleluya. Tú traes el cambio a esta bendita Tierra.


Rowina: Queridos amig@s, yo os animo a tod@s los que leáis esto a ser también vosotr@s el cambio para esta bella Gaia.



NOTA: Os recomiendo leer de nuevo el post que sacamos sobre la Colaboración Santa entre el masculino y el femenino. Complementa este mensaje divinamente.



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