viernes 26 de febrero de 2010

ZÓLAN, JEFE ESPIRITUAL DE LA ISLA DE SIRAGUSA

Estábamos haciendo una serie de concienciaciones sobre las últimas experiencias que estábamos viviendo, en relación con liberar del todo nuestro sentir, para recuperar nuestro ‘ser salvaje’, nuestro ‘ser auténtico’.


Igneón me decía que la experiencia de ser auténtico, de ser salvaje, ahora perdida por las sociedades ‘civilizadas’, ya estaba contenida en la memoria planetaria. Los Pueblos Originarios Puros han sabido mantenerse en su ser auténtico.


Hablábamos de los aborígenes de Australia, quienes, a pesar de haber sido confinados por los blancos a las tierras más áridas, se las ingeniaron para seguir siendo auténticos, impecables. Comentamos el libro ‘Voces del Desierto’, de Marlo Morgan, que tanto nos impactó a los dos. Sentíamos que era una recordatorio, para el mundo occidental, de lo que es ser un ser auténtico.


En ese momento me acordé que la noche anterior Fréderic, el hombre delfín de Telos, me había dicho que me proyectara, pues Zólan y su gente, habían ido a visitarle para que no se sintiera tan solo, por lo que había visto sobre los movimientos que iba a hacer Gaia, relacionados con la inconsciencia de la Humanidad, en todas sus dimensiones.


Zólan es el Jefe Espiritual de la Isla de Siragusa, que está en la zona del Pacífico, pero en la 5D. Sus gentes son aborígenes, pero del tipo polinesio.

En ese momento sentí que Zólan, un hombre sabio y prudente al que quiero con todo mi corazón, nos quería dar un mensaje sobre lo que estábamos dilucidando.


Zólan: Querida mía, fue una pena no tenerte ayer en la celebración que hicimos, celebración del reencuentro del humano verdadero, del humano salvaje. Salvaje en el mejor de los significados, el que hace alusión a la autodeterminación del ser.


En el Tiempo de Conciencia propio del encuentro de 5D con 3D, es indispensable que cada humano se manifieste impecablemente. Esto quiere decir que se torne salvaje, autodeterminado, que cada uno de sus movimientos se haga desde lo más elevado de sí mismo.


Por eso vengo yo, de una isla del Pacífico, para traer un mensaje de un Pueblo Originario, que sostiene ese modo de ser.


Nosotros, los salvajes, nos sentimos orgullosos de serlo y queremos invitarlos a ustedes, a todos los pueblos de la Tierra, a que también lo sean, a que dejen la civilización, el ser civilizado que ha encarcelado su propio sentir, su propio actuar, su propio pensar, incapacitándolos para sentir, pensar y actuar por ustedes mismos.


Dejarse llevar por lo que otro piensa, por lo que otro siente, por lo que otro dice, por lo que otro hace, es renunciar a lo que uno verdaderamente es. Es convertirse en alguien que no es merecedor de la vida, que prefiere la comodidad del yugo, a la plenitud de la vida, que se conforma, que baja la cabeza y acepta, traicionándose a sí mismo, una y otra y otra vez.


Un ser salvaje es un ser vital, pleno, es un ser que expresa su sentir, su pensar y que su actuar es concordante con lo que siente y con lo que piensa, su actuar es transparente, porque no tiene nada que ocultar.


Es un buen comienzo para ustedes si quieren convertirse en seres sintientes, salvajes, verdaderos, han de empezar por sacar de sí mismos todo aquello que no les corresponde ni les pertenece, no tienen que recluirse para eso.


Nosotros integramos una sociedad en la Isla de Siragusa y, sin embargo, cada uno de nosotros vive desde su propio don, vive desde su autenticidad y, en el conjunto, conformamos una sociedad auténtica que se manifiesta, a cada momento, desde el don, en la alegría de ser quien cada uno es y en el respeto de todos por todos, porque en esa totalidad está la magnificencia de todo el grupo. Nadie aquí es más que nadie, todos somos indispensables.


En las sociedades que ustedes han organizado, todos pueden ser sustituidos porque piensan que así ha de ser, y entran en el estado de competencia. La competencia, queridos míos, no es otra cosa que un fuerte sentimiento de escasez, de limitación, de creer que no se es suficiente, de creer que no hay suficiente, de estar siempre parados en el lado negativo y vuestra sociedad no hace más que reflejar esto.


El caos que viven es porque cada uno de ustedes sostiene ese caos en sí mismos, es porque son demasiado civilizados, pero no son auténticos, son falsos, muy falsos; porque en verdad, cada uno de ustedes sigue teniendo un sentir personal, un pensar personal y un actuar personal que siempre lo tienen manifestado en lo oculto, cuando no se les ve, cuando no se les escucha, cuando no se les siente. Ahí se permiten ser quienes son. Viven dobles vidas, viven vidas ocultas, y justamente lo que ocultan es lo que debería estar puesto a la vista.


Ustedes dejan a la vista aquello que no debería existir. Entonces, yo quiero invitarles a ser salvajes como nosotros. Somos auténticos, somos lo que somos, no tenemos segundas intenciones, no tenemos dos caras, somos lo que se ve, lo que se escucha, lo que se siente.


La Nueva Tierra requiere de hombres y mujeres que vivan desde su ser salvaje, que vivan desde su ser sintiente, dando cada paso en la impecabilidad de ser quien verdaderamente se es, de sentirse orgulloso del don que cada uno sostiene, de sentirse plenamente integrado en un sociedad formada por seres impecables, por seres salvajes, que viven desde su sentir y que ese sentir no es otro que el de la Madre Divina, del Gran Espíritu, del Gran Ser que late en nuestros y vuestros corazones y no busca otra cosa que la autenticidad de cada uno de sus hijos.


¿A qué esperar, entonces? Yo les invito a que comiencen con ustedes, a que continúen con su grupo más cercano de seres y que luego se extiendan hacia los otros grupos de personas con lo que interactúan. No tengan miedo, temor o vergüenza. Sé que lo van a tener, pero a pesar de eso, reconociendo que van a tener miedo, temor o vergüenza, háganlo. Pasos cortos, acciones pequeñas que les permitan recuperarse en quien verdaderamente son. No busquen aprobación externa, porque ahí afuera los demás quieren que ustedes sean como ellos quieren Permítanse ser quien verdaderamente son y quien verdaderamente los ama, va a estar ahí, acompañándoles, abrazándoles y aplaudiéndoles por animarse a ser el ser que realmente son.


Rowina: Muchas gracias Zólan, para mí es siempre un placer escucharte, saber que me tienes en tu corazón y que yo te tengo en mi corazón. Te invito a que hables de la relación que une a nuestras dos Comunidades, cómo os encontramos, qué os caracteriza como Isla.


Zólan: Tu marido, Roan, fue el nexo entre vuestra Comunidad y la nuestra. Quiero contarles, a quienes leen esto, que la isla de Siragusa queda en el Pacífico, pero en la 5D. Que también en la 5D hay lo que ustedes llaman vacaciones, no en la forma en que ustedes lo tienen pautado, tan civilizadamente, de escasos días por año, sino que cada vez que cada uno que siente la necesidad de tomarse un descanso, de cambiar de ambiente, sencillamente va a esos lugares y Siragusa es uno de esos. Es una vida muy bonita, con mucha actividad de agua, con delfines, con una vida muy sana, de bellos paisajes y es aquí donde muchos seres de distintas ciudades de 5D, vienen periódicamente.


A través de uno de los esposos de la Princesa Rowina, se tomó contacto con nosotros. Posteriormente, varios habitantes de la Comunidad del Amor Viviente estuvieron viniendo aquí y, finalmente llegaron hasta las familias mismas, desarrollando una relación familiar muy profunda.


En consecuencia, y debido al amor que se despertó entre nosotros, la Princesa Rowina y yo, el Jefe Espiritual de esta Isla, nos unimos en matrimonio, en una bellísima ceremonia, muy sencilla, pero muy sentida, que tan claramente llevo en mi corazón.


Saltar sobre el fuego, en el femenino y en el masculino, en aquella ceremonia, también significó ese salto que se da, no solo sobre el obstáculo, sino también sobre el propio ser, que se vuelve una y otra vez a encender en una manifestación cada vez mayor de quien verdaderamente es.


El fuego es también el símbolo que quema, es el símbolo que consume todo aquello que es inferior a él, que es combustible y ese fuego también simbolizó, en aquella ceremonia tan bonita, ese salto sobre el fuego que ambos dimos, manifestó claramente que cuando mantenemos encendido ese fuego en nuestro ser, que es mantenernos auténticos, lo que nos permite es irnos convirtiendo en seres cada vez más combustibles que expandimos ese fuego, tornandonos cada vez seres más ígneos y auténticos.


En esa unión también se unieron nuestras dos Comunidades. En ambos caos los cetáceos han tenido un papel preponderante.


Telos tiene a los delfines como símbolo de su ciudad y aquí nosotros tenemos a todo el conjunto de cetáceos, propios de esta zona del Pacífico, que también se relacionan con nosotros, estableciendo una Comunidad humano-cetácea que ha ido creciendo en conciencia, pues también nosotros hemos sido convocados para ser depositarios de parte de la Memoria Planetaria que ellos sostienen hasta ahora, pues, como muchos de ustedes sabrán, los cetáceos están terminando ya su ciclo de permanencia en la Tierra, en todas sus dimensiones, con el propósito de regresar a su estrella natal (Sirio) y dejar en los humanos impecables, en los humanos salvajes, la memoria de la historia completa de este magnífico planeta que habitamos.


Esa relación también la sostiene Telos. Hay allí un nexo muy bonito con los delfines en particular y los humanos que habitan en la Comunidad del Amor Viviente, pueden hacer ese contacto directo con ellos, y ellos, los delfines, les permitan recuperarse en el ser verdadero que cada uno es.


La 5D tiene muchas manifestaciones de conciencia y no todas son propias de la profundidad de los seres salvajes.


La vida en sociedad en ocasiones va llevando, inclusive en la vida en la 5D, a dejar de lado esa autenticidad para manifestarse en un movimiento hacia afuera, que a veces es contraproducente para el propio ser, y la actividad con los cetáceos en general, ayuda a reposicionarse en el ser verdadero, y esa es también parte de la hermandad que sostenemos Siragusa y Telos.


Rowina: Muchísimas gracias porque lo has redondeado todo y has dado sentido también a una experiencia magnífica que Igneón y yo vivimos con los delfines, que nos transmitieron un mantram sagrado, procedente de la Lemuria, que nos ha ayudado mucho, tanto a Igneón como a mí, para liberar nuestras agua interiores, nuestro sentir profundo y salvaje, auténtico.


En Igneón este mantram ha producido una profunda sanación que le ha ayudado a ser más auténtico con sus emociones, a expresarlas sanamente. Ha sido algo muy evidente que contaremos a nuestros lectores, su testimonio de sanación con este mantram que los delfines nos han dado, para conectar con nuestro sentir profundo, liberándolo del dique de la mente racional.


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